Mi búsqueda XI: Un poco de tranquilidad.

Cuando llegué al hospital me pusieron los monitores, estuve como unos 45 minutos con ellos y luego me pasaron a consulta, tuve mucha suerte, ya que estaba mi ginecóloga de guardia, me hizo una eco y después de ver los resultados de los monitores nos dijo que tenía bastantes contracciones, pero que no era preocupante porque eran de poca intensidad, que volviéramos si aumentaban.

Estaba ya de unas 24-25 semanas, habíamos pasado la mitad del embarazo, decidimos tomarnos el resto con calma.

Comencé a notar los movimientos a las 20 semanas justas, y me encantaba tumbarme en el sofá y pasar los ratos tocándome la barriga y notando como se movía, supongo que igual que todas las embarazadas.

Por esa época fue cuando empezamos a buscar nombres, no quisimos hacerlo antes porque teníamos miedo a que pasara algo, supongo que siempre lo tuvimos después de todo lo pasado, hicimos una lista y fuimos descartando los que no nos convencían, nos quedamos con tres: Roberto, Guillermo y Grabiel, y nos decidimos por uno de estos.

El resto del embarazo pasó más o menos tranquilo, volví a tener algún que otro sangrado sobre la semana 28, esa semana además teníamos cita para la eco 3D, así que mi ginecóloga también me reconoció para ver si estaba el cuello del útero bien, y todo perfecto.

Intenté disfrutar del embarazo todo lo posible, poco a poco iba descubriendo otra yo, sí, desde el embarazo ya empecé a cambiar mi forma de ver muchas cosas, y no me podía imaginar lo que podía llegar a cambiar cuando tuviera a mi bebé en brazos.

Así que como quien no quiere la cosa llegué a la semana 38, esa mañana después de desayunar comencé a sentirme mal, empezó a darme contracciones, y por la tarde empecé a sangrar bastante, y nos fuimos para urgencias.

Cuando llegamos me pusieron los monitores, y efectivamente tenía bastantes contracciones, cuando me exploraron tenía el cuello del útero cerrado y el bebé y la placenta estaban perfectos, pero me dejaron ingresada por el sangrado. Pasé toda la noche sin pegar ojo con las contracciones. Por la mañana cuando me pusieron monitores ya no tenía, como no había vuelto a sangrar, me mandaron para casa.

Fui a las consultas de monitores que tenía, y a las 40 +1 empecé de nuevo con las contracciones, esta vez estaba de parto.

Pero esa es otra historia…

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Una respuesta a Mi búsqueda XI: Un poco de tranquilidad.

  1. Yo también en la semana 38 sangré y mi embarazo terminó en una cesarea por eso, pero afortunadamente todo fue bien 🙂

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